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Las propiedades de la alcachofa eran ya intuidas en la Antigüedad. Diferentes culturas la han tenido por alimento digestivo, terapéutico e incluso afrodisíaco.

 

Hoy se sabe que la combinación de diferentes sustancias que hay en la misma verdura tiene notables beneficios para la salud.

La alcachofa contiene cinarina y cinaropricina, sustancias sólo producidas de forma natural por esta planta. La cinarina es diurética y favorece la secreción bilial del hígado; la cinaropricina es un preventivo para el cáncer, tal como indican estudios científicos recientemente publicados. También encontramos vitaminas B1, B3 y E, potasio y magnesio, además de grandes cantidades de fibra.

Por su composición, se considera la alcachofa un alimento muy sano. La vitamina B1 favorece la absorción de hidratos de carbono. Puede contrarrestar los efectos nocivos del consumo de alcohol y tabaco. Además, es una gran ayuda digestiva, los efectos del exceso de grasas animales o de las grandes comilonas pueden ser más leves si los acompañamos con el consumo de esta verdura.

Sin duda la propiedad más conocida de la alcachofa es su efecto diurético. Actúa sobre los riñones y aumenta la cantidad de orina eliminada por el organismo. Por ello, se recomienda su consumo en el caso de sufrir cálculos renales, hipertensión arterial y retención de líquidos, entre otros.

Otros efectos médicos documentados son la prevención del estreñimiento y de la hipercolesterolemia (exceso de colesterol, una de las principales causas de infartos y otras afecciones del corazón). Por la presencia de inulina, también se recomienda su consumo en algunos casos de diabetes, ya que ralentiza la absorción de glucosa.
Y eso no es todo, aunque sí lo más importante. Recuerden que si padecen alguna enfermedad deben consultar siempre con su médico si tienen cualquier duda respecto al consumo de un alimento. ¡Que aproveche!